Nuestro equipo, sólido y unido desde hace varios años, se ha fusionado de forma natural en torno a una misma visión: la de un servicio inmobiliario humano, riguroso y arraigado en la realidad del territorio.
Impulsados por la misma exigencia de transparencia y cercanía, compartimos una manera común de entender las necesidades de las comunidades de propietarios y de responder a ellas con claridad, escucha y capacidad de reacción.
Más que una colaboración, es una confianza construida con el tiempo, al servicio de las residencias, de los vecinos y de su tranquilidad.


Anclado desde siempre entre Hendaya y Hondarribia, y tras varios años de experiencia en la gestión inmobiliaria y de comunidades de propietarios, he decidido, junto con mi socia, compañera y amiga Eva, poner esta experiencia al servicio de un enfoque diferente: más humano, más transparente y profundamente local.
Con el paso del tiempo, mi visión se ha ido afinando hasta orientarse hacia lo que considero esencial: la relación humana, tan necesaria en nuestros tiempos.
Nuestra agencia defiende una convicción clara: acompañar a cada propietario y a cada residente con escucha, rigor y cercanía. Creemos que un buen trabajo no se mide por el volumen, sino por la confianza que se inspira.
Entre la tradición vasca y la exigencia contemporánea, construimos relaciones duraderas, basadas en la claridad y la sinceridad.


Mi trayectoria en la contabilidad y la gestión inmobiliaria me ha enseñado que una buena relación comienza con claridad: cuentas precisas, intercambios sencillos y decisiones compartidas.
La transparencia es para mí una evidencia: cada cifra debe poder leerse, comprenderse y justificarse.
Me gusta ese vínculo directo con los copropietarios, esa confianza que se construye con el tiempo y desde la cercanía.
Junto a mi socio, me comprometo cada día a hacer de Bikiak un enlace solido, humano y profundamente arraigada entre nuestro mar y nuestras montañas.
